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Por qué se calienta un cargador y cuándo hay que dejar de usarlo

Por qué se calienta un cargador y cuándo hay que dejar de usarlo

Que un cargador se note caliente al tacto no es, por sí solo, señal de que esté roto. Dentro de ese bloque pequeño está pasando algo que, por fuerza, suelta calor: convertir la corriente del enchufe en la que sale por el cable. Lo que importa es entender cuánto calor es normal, de qué depende y qué señales sí deberían hacerte desconectarlo.

Qué pasa dentro cuando carga

El enchufe de casa da corriente alterna a 230 voltios. El móvil o el portátil quieren corriente continua, a 5, 9, 15 o 20 voltios según el aparato. El cargador hace esa traducción: baja la tensión, rectifica la onda y la estabiliza. Ninguna de esas etapas es perfecta. Una parte de la energía que entra no sale por el cable: se queda dentro en forma de calor. Es física, no un defecto.

Cuanta más potencia estés sacando, más calor se genera. Un cargador de 20 W trabajando a tope mueve menos energía que uno de 65 W cargando un portátil, así que el segundo tiene más que disipar. Por eso los cargadores potentes suelen ser más grandes: necesitan superficie para soltar ese calor al aire.

Aquí entra el componente que marca la diferencia entre un cargador moderno y uno de hace diez años: el material del transistor que hace la conmutación. Los de silicio de toda la vida pierden más energía en forma de calor. Los de nitruro de galio, los famosos GaN, pierden bastante menos y conmutan más rápido, lo que permite meter más vatios en menos tamaño sin que el bloque se achicharre. Si quieres entrar en el detalle, lo tienes en el artículo sobre cargador GaN o cargador normal.

Por qué se calienta más unas veces que otras

El mismo cargador puede estar tibio una tarde y caliente a la mañana siguiente. No es cosa suya, es cosa de las condiciones.

  • El estado de la batería del móvil. Cuando está muy descargada, pide la potencia máxima. Según se va llenando, el móvil baja el ritmo. Los primeros minutos de una carga son los que más calientan el cargador; el tramo final apenas.
  • Cuántos puertos estás usando. Un cargador de varios puertos reparte su potencia total. Si enchufas dos cosas a la vez, el bloque trabaja más cerca de su tope y se calienta más que si solo usas uno. Cómo se hace ese reparto lo cuenta la pieza sobre cuántos puertos necesita tu cargador.
  • Dónde lo tengas puesto. Un cargador contra la pared, detrás de un mueble o encima de la cama hunde su propia ventilación. El calor que debería salir al aire se queda atrapado en el plástico y la temperatura sube.
  • La temperatura ambiente. En agosto, con la habitación a 30 grados, el cargador no tiene a dónde mandar su calor. En invierno el mismo cargador y el mismo móvil estarán notablemente más frescos.
  • El cable. Un cable fino o de mala calidad tiene más resistencia. Esa resistencia también calienta, sobre todo el enchufe y el conector. Sobre cables viejos y nuevos, mira cargador USB-A o USB-C: qué pasa con los cables y móviles antiguos.

Cuánto calor es normal

No hay un número redondo que valga para todos, pero sí una referencia práctica: debes poder sujetar el cargador en la mano sin que te moleste. Caliente, sí; incómodo de agarrar unos segundos, no. Si notas que lo sueltas rápido, es que está trabajando por encima de lo razonable, o algo no va bien en la ventilación.

Los cargadores pequeños de 20 W para móvil se mantienen tibios casi siempre. Los de 33 a 60 vatios y los de 65 vatios o más, con el móvil o el portátil al máximo, llegan a estar bastante calientes la primera media hora, y luego se van calmando. Eso es lo esperable.

Señales de que algo no va bien

Hay diferencias entre caliente y problemático. Estos son los avisos que no conviene ignorar:

  • Huele. A plástico quemado, a electricidad, a cualquier cosa rara. Fuera del enchufe inmediatamente.
  • El plástico se ha deformado, aunque sea un poco. La carcasa abombada, el enchufe suelto o torcido, grietas por donde se ve el interior.
  • Chasquidos, chisporroteos o un zumbido audible que antes no hacía.
  • El cargador quema de verdad, no solo está caliente. Si no puedes mantener el dedo encima un par de segundos, está mal.
  • Se corta la carga a ratos, el móvil pita como si lo enchufaras y lo desenchufaras, o el cargador se reinicia solo. Suele ser señal de que la protección térmica está entrando.
  • El enchufe de la pared se calienta también. Eso ya no es el cargador, puede ser la toma: revísalo.

Con cualquiera de estas, se tira. Un cargador no se arregla y no vale la pena arriesgarse con él.

La protección térmica, y por qué no basta con fiarse

Los cargadores decentes llevan un corte por temperatura: si el interior pasa de cierto límite, bajan la potencia o cortan la salida hasta que se enfrían. Es una red de seguridad, no una licencia para martirizarlos. Cuando un cargador entra en esa protección a menudo, es que está mal elegido para lo que le pides, o mal ventilado, o ya tocado.

Los cargadores de marca, dentro de la lista de fabricantes conocidos, suelen cumplir con las normas de aislamiento y de corte. Los sin marca que aparecen en bazares a veces se saltan todo eso. El calor en uno de ellos es más preocupante porque no sabes qué va a hacer cuando llegue al límite.

Cómo evitar que se caliente de más

Un par de cosas sencillas quitan la mayoría de los problemas.

  • Dale aire. Enchufado en una regleta a la vista, no detrás del sofá ni bajo la almohada. Nunca tapado con ropa ni papeles.
  • No cargues encima de la cama ni sobre tejidos. Si entra en protección, al menos no estará sobre algo que arde.
  • Usa un cable que aguante la potencia del cargador. Un cable viejo o barato con un bloque de 65 W es la receta para que se caliente el conector. Mira cable USB-C: por qué no todos cargan igual de rápido.
  • Si el cargador tiene varios puertos y vas a cargar varias cosas, ten en cuenta que trabajará más. Para cargas sueltas de móvil, con uno de hasta 30 W suele ser suficiente.
  • Si lo usas para portátil, mira que la potencia del cargador case con lo que pide el portátil. Un cargador justo de vatios irá siempre al límite y se calentará más. En el artículo sobre cuándo un cargador USB-C sirve para el portátil está explicado el porqué.

¿Y si lo dejo enchufado todo el día?

Un cargador sin nada conectado consume muy poco y apenas se calienta. Dejarlo puesto en la pared no lo estropea de forma inmediata. Lo que sí envejece el aparato es trabajar caliente muchas horas seguidas: los condensadores pierden propiedades con los años y con la temperatura. Un cargador que se pasa el día cargando un portátil en una zona poco ventilada durará menos que el mismo cargando un móvil un par de horas por la noche. No es cuestión de dramatizar, pero sí de darle sitio.

En cuanto notes que un cargador que antes iba fino empieza a calentarse más de lo que recuerdas, con los mismos aparatos y en el mismo sitio, es que algo está cambiando dentro. No tiene por qué fallar al día siguiente, pero es el momento de tenerlo controlado y pensar en cambiarlo antes de que dé el susto.

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